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jueves, 31 de agosto de 2017

¿Por qué me caso?

Un mes. Solo un mes. Es el tiempo que queda hasta el gran día, el día de mi boda. Tantos preparativos, tantas ideas y momentos ilusionantes, tantos quebraderos de cabeza, etc., y ya está aquí. Un paso de los importantes, de los que marcan una vida. Una apuesta de all-in, una aventura que se inicia quemando los barcos, una promesa de eternidad. Ante todo esto, la gran pregunta a la que quiero dar una modesta respuesta y compartirla con vosotros: ¿por qué me caso? Por dos razones: porque quiero y porque me llama. 

jueves, 27 de abril de 2017

Soy libre cuando amo

Creado por Marco Nabi / Animado por Rexisky
(tomado de Art is a way of survival)
La semana pasada tuve la ocasión de compartir con los alumnos de segundo curso del Grado en Filosofía de la Universidad de Navarra una sesión. El profesor Jaime Nubiola me invitó a hablarles sobre tecnología y humanidad, en concreto sobre cómo nos afecta la tecnología. Sin embargo, no es de eso de lo que quiero hablar en este post. El origen del post es una pregunta que me lanzó el profesor Nubiola: ¿cómo afecta la tecnología a nuestra libertad: la potencia o la limita? Tuve que decir que no tenía una respuesta corta que ofrecer, y como el tiempo apremiaba, no hubo ocasión para una respuesta larga. No obstante, al momento brotó en mí como un grito rebelde una respuesta corta y contundente, si bien algo desconectada de la pregunta (al menos en apariencia): “soy libre cuando amo”. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Nunca somos del todo nosotros mismos: un poco de antropología cuaresmal


Nunca somos del todo nosotros mismos. Nunca. Me dirás “pues yo estoy harto de oír que sea yo mismo, ¿cómo puedes decir qué es imposible lograrlo?”. Es cierto, la lógica de la autenticidad se ha instalado en nuestra sociedad, en gran medida absorbida por el mundo de la publicidad, la cual tiene una sofisticada habilidad en coger realidades humanas profundas y convertirlas en cebo para consumidores despistados —y no tan despistados—. No obstante, es pertinente matizar que esta máxima no es precisamente nueva, pues ya el Oráculo de Delfos recogía este mandato de “conócete a ti mismo”. De hecho, más bien habría que decir que este inconformismo con lo que cada uno somos es una actitud profundamente humana.

jueves, 2 de marzo de 2017

“Te volvería a decir que sí un millón de veces” Filosofando desde la taza del desayuno

Es bueno hacer las cosas que pensamos, por aquella gran verdad que glosa mi admirado filósofo Gabriel Marcel diciendo “quien no vive como piensa termina pensando como vive”. Por eso, en un blog de filosofía donde se reivindica pensar desde la vida, sería una incoherencia no anclar algunas reflexiones en elementos tan cotidianos como puede ser una taza de desayuno. En mi taza del desayuno (no en la de otro, lo de pensar sobre la vida no casa muy bien con la tercera persona) está escrita la siguiente frase: “Te volvería a decir que sí un millón de veces”. Suena inspirador, como tantas de esas frases motivadoras que está de moda poner en objetos como tazas, cuadernos, etc. No obstante, más allá de esta impresión inicial, esta frase encierra una gran verdad: la decisiones importantes no se dejan de tomar nunca.