Querido Wittgenstein:
Le escribo para hacerle una
reclamación sobre su Tractatus: a
pesar de pretender haber solucionado los problemas de la filosofía, en realidad
la ha vaciado y recortado. Usted somete a un régimen tan extremo a la filosofía
en su obra, que no al final no queda más que un esqueleto descarnado, un método
que ya no tiene contenido.
Quiero ilustrarle mi crítica con un
mito del pasado que quizás no conozca, pero que creo que tiene relación con su
intento de resolver los problemas de la filosofía. Le hablo del conocido mito
de la caverna del pensador griego Platón. Creo que le hubiera caído bien, también
le iba lo de las matemáticas. Tanto es así que en su Academia tiene escrito eso
de “que no entre aquí nadie que no sepa geometría”.